Archivos para la Categoría 'Relato'

Carroña

Carroña
Por Fabio Enrique García
25 de abril de 2008

La historia comienza con una señora tirada en la calle frente a un automóvil (el propio accidente seguramente será registrado después por algún papel de esos que llaman periódicos). Alrededor de la señora hay un puñado de personas; ninguna parece tener la intención de ayudarla a levantarse. La lluvia cae y hace frío.
El narrador pasa muy rápidamente frente a la escena. Va en un bus; los demás pasajeros miran y comienzan a murmurar. ¿Qué habrá pasado? Al narrador se le ocurre un título, pero luego no sabe qué historia contar.
De modo que decide hacer como el pintor y dejar que las imágenes se expliquen solas.

Luz roja

Luz roja

Estaba yo el otro día cruzando la calle, en la esquina del semáforo. Pasan los carros, se enciende la luz roja, y cruzo. Y entonces veo a lo lejos
un par de piernas ágiles, ligeras,
dos piernas tan hermosas como el rayo,
tan blancas como el ave del invierno,
tan rápidas, quizás, como la brisa,
tan luminosas como el vil relámpago;
dos estrellas fugaces en el aire,
dos luceros de sal en el espacio,
dos líneas tibias de pincel errante,
dos tormentas en cielo despejado,
dos mil tristezas dulces, solitarias,
dos gotas de silencio en un estanque,
dos quimeras dos fantasmas, dos mundos.
Entonces pasa un bus negro, negrísimo, y veo volar por los aires un par de piernas blancas que tiñen de rojo la avenida.

-Fabio Enrique García
10 de abril de 2008

El último hombre (con la debida excusa)

(Lamento tener que recurrir a cosas viejas para mantener la bitácora “actualizada”, si se puede decir que presentar un cuento con semanas de edad es actualizar; pero ya me daba pena con ustedes, y lo lamento. No es garantía de que no vuelva a pasar…)

El último hombre
Por Fabio Enrique García
Agosto y septiembre de 2007

Y se murió. Justo tenía que morirse, el muy bruto. Él solo era el único que podía morirse (¡y con qué ganas!) antes de ser testigo del final de la Tierra. Creyó que hacía algo muy noble, dejándome aquí abandonado, en mitad de un mundo lleno de máquinas que corren solas, sin saber por qué ni para quién. Creyó que yo merecía el honor de ser el último hombre sobre el mugroso planeta. Honor. A quién le importa el honor si no hay a quién presumírselo.
Y se murió. Como se han venido muriendo todos desde el catorce de febrero del veintisiete. Yo fui el primero en saber que estábamos condenados, y así mismo he sido el que más se ha demorado en morirse. Como si estuviera maldito. Maldito yo y maldito el género humano, que se maldijo a sí mismo para poder sobrevivir; que le fue comprando el tiempo al planeta, a precio de muerte. Continuar leyendo ‘El último hombre (con la debida excusa)’

A tu cargo – III – Era un fantasma

(Finalmente, el tercer capítulo de “A tu cargo” está publicado. Hago la observación de que quizá me esté tomando demasiadas libertades con el relato, pero “A tu cargo” nunca ha sido un ejercicio de disciplina. Por cierto, de ahora en adelante la publicación estará más organizada.)

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